Anoche mi hija me llamó desde un Uber.
Eran casi las doce.
Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
"Hola, papá. Ya voy para la casa."
"Te acabo de mandar mi ubicación en vivo, ¿la ves?"
"Uber blanco, placas tal. Llego en diez."
Yo no le había pedido nada de eso.
Entonces entendí.
Me estaba hablando a mí.
Pero el mensaje era para el conductor.
Me quedé en silencio, mirando el punto azul en el mapa.