DESTRUYÓ A LOS PADRES ABANDONICOS🙏🏻
“Si notaste que a partir de que vos empezaste a pagar la cuota alimentaria, la mamá de tus hijos se empezó a hacer las uñas, pestañas, el pelo y te llenas la boca diciendo que lo hace con tu plata, no es así. Desde que vos te hiciste responsable, ella comenzó a disfrutar de una pequeña porción de su salario que antes estaba dedicada a la maternidad”
Las personas que hablan 2 idiomas tienden a tener cerebros 6 años más jóvenes de lo que correspondería a su edad; las que hablan 3 idiomas, cerebros 7 años más jóvenes; y las que hablan 4 idiomas, cerebros 13 años más jóvenes.
El efecto protector del multilingüismo parece ser dosis-dependiente: cuantos más idiomas se hablan, mayores serían los beneficios. Este efecto se ha relacionado con varias vías, como una mayor estimulación cognitiva general, el aumento de la plasticidad cerebral al aprender estructuras lingüísticas diferentes, y factores sociales y culturales asociados al uso de varios idiomas.
Además, una de las vías principales sería que, cuando una persona maneja varias lenguas, todas permanecen activas en el cerebro al mismo tiempo, aunque en ese momento solo esté usando una. El cerebro tiene que mantenerlas “encendidas” y, al mismo tiempo, inhibirlas continuamente para no mezclarlas. Ese control constante genera una carga cognitiva extra que, sostenida a lo largo de los años, se asocia con un refuerzo de la reserva cognitiva.
El uso prolongado de varios idiomas fortalecería las redes cerebrales de control ejecutivo, atención y memoria a través de un desafío cognitivo continuo. Justamente estas mismas redes son las más vulnerables al declive de la edad, al deterioro cognitivo leve y a la demencia, lo que sitúa al multilingüismo como un posible factor de protección de la salud cerebral a lo largo de la vida.
#Recomendado nuestro artículo: Las niñas tienen cuerpo, la infancia, no.
Lo que no se nombra, no existe. Cuando una institución decide dejar de nombrar a las niñas y reemplazarlas por expresiones aparentemente neutrales como “la infancia y la adolescencia”, no estamos ante un asunto de gramática, estética o corrección lingüística.
Estamos ante una decisión política.
¿Estamos ante un simple cambio de lenguaje o ante una amenaza de retroceso?
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Con solo 17 años, Dasia Taylor demostró que no hacen falta millones ni laboratorios futuristas para cambiar el rumbo de la ciencia… solo ingenio y una remolacha. 🥬✨
Mientras otros adolescentes hacían tareas comunes, ella descubrió algo increíble: suturas que cambian de color para detectar infecciones antes de que sea demasiado tarde. 😱
El secreto está en el pigmento natural del jugo de remolacha, que actúa como un sensor de pH.
Cuando la piel está sana (pH 5), el hilo luce rojo brillante, pero si la herida se infecta (pH 9)… el color se transforma en morado oscuro, ¡una señal de alerta inmediata! ⚠️
Taylor creó estas suturas usando fibras seguras y biocompatibles, pensadas especialmente para comunidades sin acceso a equipos médicos avanzados. 🌍❤️
Su invento la llevó a ser finalista del prestigioso Regeneron Science Talent Search, y su nombre ya resuena entre los futuros innovadores que podrían salvar miles de vidas con ciencia simple, accesible y brillante. 🏅🧠
🔥 Una joven que podría revolucionar la medicina para siempre. 💪
Decir "las mujeres", "las ciudadanas", "las niñas" no viene de la doctrina woke. Viene de que las mujeres se hicieron ciudadanas y el derecho tuvo que nombrarlas para protegerlas como sujetos de derechos. Es categoría jurídica, no subjetivismo identitario. Cierto es que lo woke abrió una zanja difícil de cerrar: desplaza la condición jurídica de mujer hacia la autopercepción. Terreno complicado para el derecho, porque ninguna mujer es un sentimiento. El solipsismo y el racionalismo jurídico no se mezclan. Pero de ahí no se sigue lo que algunos afirman: que la mención jurídica de las mujeres y de las niñas procede de esa corriente. Nunca procedió de ahí.
Enfrenté técnicamente el nombramiento del entonces ministro de Igualdad de Petro cuando dejó la participación femenina del gabinete por debajo del mínimo que ordena la ley. Sostuve que la cuota de la Ley 2424/2024 es una garantía de igualdad estructural en favor de las mujeres biológicas y que no se satisface mediante autoidentificación/identidad sexual. Nunca milité en el gobierno Petro. Aun así, esta postura constitucional y elemental porque la ley la fija, me costó enemistades y el rótulo de "facha" entre sectores afines al Pacto Histórico. Lo asumí. Un argumento constitucional no se mide por quién se incomoda con él.
Ninguna ideología hay, entonces, cuando se dice "las niñas". Hay derecho constitucional y hay juridificación de la igualdad formal y material. Cuando nombramos a las mujeres y a las niñas estamos mucho más cerca de la Ley 28/1932, que suprimió la potestad marital y devolvió a la mujer casada la administración de sus bienes, o del Decreto 2820/1974, que igualó jurídicamente a los cónyuges en la familia, que de cualquier corriente ideológica. Esa es la genealogía. No es lo woke: es la historia de las mujeres en el derecho de familia colombiano.
Lo proscrito en Colombia es lo contrario: disolverlas en un masculino genérico. El llamado "lenguaje neutro", enunciar "niño" y confiar en que la niña va incluida, es precisamente lo que sostenía el artículo 33 del Código Civil, y la Corte Constitucional lo expulsó del ordenamiento en 2006, mediante la C-804. Por eso la Ley 1098 de ese mismo año nombró a los niños, las niñas y los adolescentes.
Y, una última cosa. No confundamos el lenguaje de las instituciones con el coloquial. El lenguaje del derecho con el lenguaje social. En lo coloquial el idioma simplifica cuanto quiere, y hace bien: en mi tierra, Barranquilla, decimos "ajá" y saben ustedes que ahí cabe un universo entero, sin ninguna malicia. "La niñez" es una palabra hermosa, pero pertenece a ese registro. El de simplificar un estado de la vida humana. Pero, "niños, niñas y adolescentes" es el lenguaje de los derechos, y es el que habla el Estado. Estado y sociedad civil no son lo mismo, y esa distinción siempre importa. No perdamos ese norte. Es jurídico, no ideológico.
Un saludo allá donde me leen.
Los morros farmeando aura en las plazas son muchísimo más cool y positivos para todos que los morros uniéndose al crimen organizado.
Podemos estar de acuerdo con eso?
Los morros farmeando aura están cotorreando y creando tejido social en persona, no visto desde el COVID.