NO, a Yulixa Toloza NO la mató la vanidad. La mataron quienes le realizaron un procedimiento ilegal, la retuvieron cuando necesitaba atención médica urgente y luego la desaparecieron. La mató la negligencia y la falta de control y regulación de este tipo de prácticas y negocios.
Las cosas que la gente hace en silencio, sin necesidad de que te des cuenta, suelen ser las señales más auténticas de cómo aman.
No me refiero a los gestos diseñados para provocar una reacción, sino a los que ocurren independientemente de que alguien los vea o no.