no soy tóxica por marcar mis límites y dejarlos siempre claros. no soy dramática por hablar de lo que me lastima o molesta. no soy intensa por necesitar atención o afecto a veces. no soy conflictiva por pedir explicaciones cuando su manera de tratarme es ambivalente.
cuando finalmente aprendes la diferencia entre las personas que te aman, las que aman estar contigo y las que solo aman lo que puedes hacer por ellas, todo cambia.