Quiero compartir con vosotros y con vosotras una carta que recibí hace unos días, la enviaba una joven de la provincia de Valencia y dice así:
P.S. H.D.P.
Estoy intentando escribir y por mi calle no para de pasar gente gritando «¡Yo con Begoña!». Y, claro, yo tengo que entregar una novela y así no hay quien trabaje. Pero es que son miles y miles de personas gritando lo mismo. No, en serio, no entrego la novela a tiempo.
Para no tener que tributar en España hay que vivir al menos 184 días fuera del país.
Sin embargo, para poder votar no hace falta haber pisado nunca suelo español ni haber tributado jamás.
En este país te hacen pagar hasta por quitarte la sal de la playa con una ducha...
Luego te vienen en un cayuco y les damos casa, ropa, teléfono, comida, sanidad, dinero, atención personalizada...
Si no te vuelves loco es que tienes mentalidad de hierro
Si realmente quiere acabar con la corrupción y sostiene que desconocía por completo las actuaciones de quienes, según él, operaban a sus espaldas, ¿qué sentido tiene que pague la defensa jurídica de esos presuntos corruptos?
Víctor de Aldama es un tipo listo. Lo ha hecho bien. Es consciente de que en algún momento actuó mal, pero está arrepentido y ha seguido una estrategia brillante de máxima exposición. Ha sabido conectar con la gente gracias a su cercanía y sinceridad y emos empatizado con él.
Creo que precisamente esa ha sido su estrategia. De no haber sido así y haber optado por un camino más discreto, no tengo pruebas, pero tampoco dudas de que podría haber sufrido alguno de esos accidentes raros. Ya me entendéis.