Cuando entras al mundo laboral te das cuenta que el bullying de la escuela no es nada comparado con lo que te hacen los frustrados infelices de 35 a 50 años…
Estoy rezando eternamente por que tenga mi final de cuento de hadas, la carrera soñada, la libertad financiera, los amigos, la familia, la paz, el amor, simplemente todo lo que verdaderamente y genuinamente merezco.
Qué proceso más lindo el de independizarte, comprar poco a poco tus cositas y sentir que estás avanzando en eso que tanto has querido, sin patrocinios, sin deberle y sin pedirle nada a nadie, solo tú y tu esfuerzo.
Nunca entendí a esa gente que no le gusta estar en sus casas, para mí no hay nada mejor que estar en mi casa, con mi cama, mis cosas, mi espacio y mis tiempos.
Me pesa cuando la rutina adulta me absorbe tanto que ya no queda espacio para lo que amo; y cuando por fin hay tiempo, el cansancio mental y físico es tan grande que lo único que quiero es silencio y cama.