Hay ausencias que no entienden de calendarios.
Da igual cuántos años pasen: siguen doliendo igual.
A veces es una canción, un olor en la calle,
o incluso un silencio que de repente te golpea.
Echar de menos a alguien que se marchó
es como caminar con un vacío que nunca se llena.
Es querer contarle algo y recordar que ya no responde.
Es tener mil cosas guardadas en la garganta
y no encontrar el oído que siempre escuchaba sin juzgar.
Pero también es otra cosa:
es descubrir que vive en ti de formas que no sabías.
En la manera en que sonríes,
en los gestos que repites sin darte cuenta,
en la fuerza que sacas cuando piensas en cómo lo haría.
La muerte se lleva cuerpos, pero nunca recuerdos.
Y el amor, por mucho que lo intenten,
no lo puede borrar nadie.
Así que, aunque duela,
cada vez que lo recuerdas no lo pierdes.
Lo estás abrazando,
con un abrazo invisible,
pero eterno.
ver a la gente en manga corta por la calle, las terrazas están llenas, anochece a partir de las 20:30… es como que el mundo parece más amable, más humano, menos raro
En un día tan señalado, la RAE recuerda que 2025 tambien rima con brinco, ahínco y ornitorrinco. Y para malhechores, presuntos o confesos, con las formas verbales delinco y trinco. ¡Feliz año!