En estos días santos acerquémonos al Crucificado.
Pongámonos delante de Él, para decir la verdad sobre nosotros mismos, quitando lo superfluo.
Mirémosle, y pongamos nuestras heridas en las suyas. Dejemos que Jesús regenere en nosotros la esperanza.
A veces pedimos a Dios que cambie nuestra situación sin saber que Él nos puso en ella para cambiarnos.
Pídele al Señor aprender a confiar en el plan que tiene para nosotros.
“Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo”.
Este fue el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2025.