una tristeza tan profunda y silenciosa que no sabía cómo explicarla sin que me rompiera por dentro. Y como no supe llorarla, aprendí a gritarla. Como no supe pedir ayuda, aprendí a empujar. Y como no supe cómo sanar, terminé escondiéndome detrás del enojo."
"He pasado tanto tiempo enojada que incluso yo llegué a creer que la rabia era mi estado natural. Que así era yo: fuerte, arisca, difícil de entender. Pero la verdad es que, en el fondo, esa rabia nunca fue otra cosa que tristeza...
La neta hoy me jefe me hizo sentir una mierd*, después de procesar todo lo que pasó me doy cuenta que se equivocó de persona, me quiso meter miedo, si me hizo llorar pero me hizo darme cuenta que el wey me tiene miedo… agárrate papi que ya te chingaste.