Yo tengo otra metáfora para esto: una relación de larga duración es como un cohete de tres etapas. La primera etapa es espectacularmente potente y ruidosa, quema noradrenalina y dopamina, produciendo lo que la gente poliamorosa llama NRE (New Relationship Energy), que es increíble y adictiva, pero su encendido dura muy poco y no es suficiente para alcanzar velocidad orbital. Para cuando se acabe el combustible, debes deshacerte de ella y ya tienes que tener listo el encendido de la segunda etapa, con oxitocina como propelente, con menos empuje, sin la espectacularidad de la primera, pero es la que hace que el cohete entre en una trayectoria orbital y no balística, esto es, que no se precipite al suelo aunque deje de haber empuje. La transición entre la primera y la segunda etapa es donde fracasan muchas relaciones. La tercera etapa va con oxitocina, rutinas, negociación y cambios vitales. Su misión es inyectar a la nave espacial en su perfil orbital de misión. Se ocupa de que la nave “vaya a algún lado”. Es la fase en que las dos personas integran la relación en sus respectivos proyectos vitales. Ahí se puede decir, parodiando a McLuhan, “damos forma a la relación y dejamos que la relación nos de forma a nosotros”. Ahí es donde la relación puede convertirse en una alianza permanente “entre” los miembros de la pareja y “contra” los embates, las crueldades y los cambios y pérdidas de la vida. No has encontrado tu media naranja, solo te has dejado esculpir por la otra persona y tú la has esculpido a ella hasta crear algo que es más fuerte que los dos.
Poco se habla de la sensación de libertad y plenitud que experimentas cuando tu mente solo pone foco sano a uno mismo.
No solo te da igual lo que hagan los demás, sino que te alegras por sus vidas, dado que estás pleno con la tuya. Hasta de la persona que pudo hacerte daño.
Sin distinción.
Hay relaciones que no fracasan por falta de afecto sino por desajuste de relojería: Ella ha cruzado, con esa eficacia de las mujeres que terminan antes el examen, el umbral en que la vida adulta deja de ser una amenaza pintoresca y se convierte en proyecto: ya sabe qué cuadros colgaría en el pasillo, qué domingos quiere repetir y qué madrigadas jubilar.
Él, en cambio, sigue matriculándose en créditos optativos de la facultad de la juventud, persuadido de que aún quedan veranos por hacer mal antes del definitivo, no ha decidido aún si tendrá pasillo.
One of the most attractive things a woman can have is not a big butt or breasts
It it to have proper biomechanics
Gait pattern > Any superficial features