¡¡CON USTEDES, EL MEJOR FICHAJE EN TODA LA HISTORIA DE LA MLS!!
Lionel Messi como jugador del Inter Miami:
✅ 89 goles.
✅ 47 asistencias.
✅ 4 trofeos.
✅ 102 partidos.
✅ Más contribuciones de gol (136) que juegos (102).
✅ Ya fue campeón de conferencia.
✅ Ya fue campeón de la MLS.
✅ Ya fue campeón de la Leagues Cup.
✅ Ya fue campeón de la Supporters Shield.
✅ Ya es el máximo goleador histórico del club.
✅ Ya es el máximo asistente histórico del club.
✅ Ya fue dos veces MVP de la MLS.
✅ Ya fue Bota de Oro de la MLS.
✅ Ya fue MVP de la Leagues Cup.
✅ Ya fue Bota de Oro de la Leagues Cup.
Y pensar que, cuando llegó a Estados Unidos, el Inter Miami era el PEOR EQUIPO de la MLS. Solo ÉL podía cambiar la historia de una franquicia entera en tiempo récord.
Cosas del MEJOR JUGADOR DE TODOS LOS TIEMPOS.
El Conejito Malo ganó el Grammy del año.
Qué tiempos aquellos en los que ese premio lo recibían Frank Sinatra, Adele o Stevie Wonder.
Hoy basta con ponerse vestidos, balbucear letras ininteligibles, glorificar la vulgaridad y cantar con la boca llena de comida para que te lo regalen.
Este personaje afirma que no somos animales, pero se comporta como tal.
Dice que el ICE es “salvaje”, mientras su música promueve lo más salvaje del instinto: sin orden, sin belleza y sin responsabilidad.
Este tipo no le sirve a la sociedad,
y mucho menos a los niños.
Háganse un favor:
apaguen la tele, apaguen el ruido
y recuperemos el sentido común, la cultura, la moral, la belleza y la dignidad.
El Conejito Malo, Bad Bunny, se ha convertido en un arma cultural de destrucción masiva, diseñada para erosionar a Estados Unidos desde dentro.
Y el experimento les funcionó: ahí lo tienes en películas, en Saturday Night Live, recibiendo premios y siendo presentado como “el hispanoamericano más exitoso y representativo del momento”.
Su ruido no es arte: es basura tóxica que envenena a quienes la consumen sin criterio.
Pero aún más preocupante es la fragilidad cultural de quienes aplauden estos experimentos de laboratorio, elevados artificialmente por una industria que premia la vulgaridad y castiga la belleza.
Su ruido opera como un virus cultural, una plandemia sonora.
¿La vacuna real para que no te enferme su ruido? Es simple y efectiva:
No lo escuches.
Ese ruido no sirve.