El orgullo es el pecado más destructor de todos, y el más sutil. Es el origen de la resistencia humana a la mano salvadora de Dios, es el “yo puedo” que nos ha conducido a los abismos de nuestros pequeños y efímeros imperios. Lewis lo define como el estado mental anti-Dios.
La tristeza que Dios busca es la que produce un cambio de corazón y de vida. Ese cambio lleva a la salvación y por ello no hay que lamentarse. En cambio, la tristeza del mundo lleva a la muerte.
Nota de hoy
Aveces tomar la decisión correcta nos da tristeza. también está bien❤️
«pero te llamé al sentir que me caía, y tú, con mucho amor, me sostuviste. En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría.»
Salmos 94:18-19