Hoy no os voy a hablar desde el púlpito que me proporciona mi principal título, el ser “padre de Julia”. Hoy os quiero hablar como pediatra. Además como pediatra de urgencias.
Hoy desayuno con la noticia de que la OMS ha quitado a España el estatus de país libre de sarampión. Comencé en esto de la pediatría en el año 2004 y no ha sido hasta hace poco cuando tuvimos que dar parte a salud pública de un caso de sarampión. Es decir, tras más de 20 años de experiencia no había visto ninguno. Así pasa con muchas de las enfermedades que son prevenibles mediante vacunas (como la polio) o mediante cribados neonatales (como el hipotiroidismo).
Si algo ha mejorado los índices de mortalidad de la población, son aquellas tasas de mortalidad referidas a la población infantil.
No podemos retroceder a tiempos pretéritos mediante la negación de las enfermedades. El no verlas a diario nos ha hecho perderles el miedo y olvidarnos del coste en vidas (y lo que es peor, en calidad de vida por las secuelas) que suponen.
Es curioso que algunas de las enfermedades sobre las que existen vacunas no tienen cura, pero sí prevención. Es decir, nuestra única arma para combatirlas es eliminarlas. Podemos, pero no queremos.
Y ya no es solo el hecho de padecerlas sino que ante un niño no vacunado, la actitud en urgencias cambia, precisando de más exploraciones complementarias.
Tener un hijo sano es un lujo. Os lo dice un servidor.
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Trabajar menos es bueno y deseable salvo si tu trabajo implica decidir sobre la vida de otras personas, en cuyo caso trabajar 24 horas seguidas te ayuda a moldear tu personalidad y afrontar los retos del futuro con una perspectiva resiliente y multifactorial
Para que nos entendamos, las prácticas de un estudiante de medicina cotizan.
Las guardias de 24 horas (obligatorias) NO cotizan pero SÍ tributan.
Un médico con 4 guardias de media al mes (3 L-V + 1 festivo) a los 65a habrá trabajado casi 10 años más de los que ha cotizado.
no tengo dudas de que una de las mejores sensaciones del mundo es no tener prisa, sin más, estar haciendo algo y simplemente no tener prisa, no tener nada inminente que hacer después y poder disfrutar de verdad de la tranquilidad de lo que estás haciendo