Soy sorda de un oído (el izquierdo). Tengo conciencia de ello desde los 8 años que lo diagnosticaron. En general nunca me ha representado ninguna limitante, solo en lugares con mucho ruido ambiental o cuando alguien me habla de ese lado no escucho. Así que si en algún momento ves que no respondo, se debe a ello, no es por sangrona 😅
Este sábado quiero hacer una pregunta.
¿En qué momento normalizamos que una mujer tenga que pensar cómo vestirse si va a usar el transporte público, cambiar de acera al ver a un grupo de hombres, avisar que ya llegó o modificar su ruta para sentirse más segura?
Solemos hablar de violencia contra las mujeres cuando ocurre un feminicidio. Pero esa historia casi siempre empezó mucho antes.
Tal vez ahí es donde deberíamos empezar la conversación.
@LUZDELC61@MarthaTagle Los datos oficiales a nivel internacional muestran que el porcentaje de denuncias falsas por violación o delitos sexuales es muy bajo, ubicándose de manera general entre el 0.1% y el 2% del total de los casos reportados. La impunidad para los agresores ronda el 96%
@juanguez El problema no es hablar de las víctimas. El problema es acostumbrarnos a que existan y considerar normal que tengan que cambiar su vida para sentirse seguras.
Este sábado quiero hacer una pregunta.
¿En qué momento normalizamos que una mujer tenga que pensar cómo vestirse si va a usar el transporte público, cambiar de acera al ver a un grupo de hombres, avisar que ya llegó o modificar su ruta para sentirse más segura?
Solemos hablar de violencia contra las mujeres cuando ocurre un feminicidio. Pero esa historia casi siempre empezó mucho antes.
Tal vez ahí es donde deberíamos empezar la conversación.
La ley debe proteger a todas las personas y las fiscalías deben investigar con profesionalismo y asumir consecuencias cuando no lo hacen. En eso coincido.
Pero también es importante reconocer que mujeres y hombres no enfrentamos siempre la misma realidad. Muchas mujeres modifican su forma de vestir, sus horarios, sus rutas o la manera en que usan el transporte para reducir el riesgo de acoso o violencia sexual. Esa experiencia tiene un componente de género que no desaparece porque la ley sea igual para todas las personas.
Precisamente por eso existen leyes y políticas específicas: no para enfrentar a mujeres y hombres, sino para responder a desigualdades y riesgos que afectan de manera distinta a unos y otras.
@MarthaTagle Toda la razón, la violencia contra las mujeres es estructural, atraviesa cada plano en el que estamos inmersas, desde luego que el populismo penal algo que socialmente ha sido herencia generacional.
No tendría que ser una discusión de “unos u otros”. Si una persona es acusada falsamente, merece la protección del debido proceso y la presunción de inocencia. Y si una mujer vive con miedo de ser agredida por el hecho de ser mujer, también merece que esa realidad sea reconocida y atendida.
Los derechos no compiten entre sí; el reto es garantizar justicia y protección para todas las personas.
Muchas mujeres tienen que cambiar su ruta, buscar refugio en una tienda, compartir su ubicación con familiares o procurar vestirse “no llamativas” para no ser violentada en el transporte.
Cuando esas conductas se vuelven parte de la rutina, no hablamos sólo de inseguridad: hablamos de una forma de violencia que limita la libertad de las mujeres.
Ese también debería ser un tema central de la agenda pública.
Si queremos reducir la violencia feminicida, necesitamos hablar más de prevención y protección, y menos sólo de las sanciones y penas de cárcel.
Las órdenes de protección, los refugios, los Centros de Justicia para las Mujeres y el acompañamiento integral no son medidas accesorias: son las herramientas que pueden evitar que la violencia escale hasta el #feminicidio.
Ahí también se juega la responsabilidad del Estado.