Confio en que después de una decisión que al principio cuesta tomar, siempre hay una puerta que se abre, una ventana que te oxigena y una señal de la vida que te demuestra que todo, tarde o temprano, vuelve a estar bien.
Me gusta la gente que entiende que ya no tenemos 15 años que cada uno tiene sus responsabilidades, que aveces no hay tiempo o solamente se quiere estar a solas. Hay que respetar los horarios ajenos, el cansancio físico y psicológico también.
Existimos personas que somos fieles, pero no por miedo a perder o lastimar a alguien, sino más bien porque no nos gusta fallarnos a nosotros mismos. Sabemos que nuestra palabra vale y queremos ser congruentes con ella. Queremos construir y no destruir los proyectos en los que nos comprometemos. No nos gusta engañarnos a nosotros y por lo mismo no engañamos a otros. Honestamente creo que, esa es la única fidelidad genuina y saludable.