Me gusta de los sueños, y de cuando la gente los cuenta, eso de que era pero no era. Era casa, pero no. Éramos nosotros pero no éramos. Anoche soñé casi con vos.
¿Alguna vez se han preguntado qué tan grande debe ser el dolor de alguien para llorar en un parque, en el bus, en el metro o caminando por la calle?
Para que, por un momento, el dolor sea tan fuerte que se olvide de todo lo demás, incluso de la gente alrededor.
anoche llegué medio rota a casa de una amiga, ella sin decir nada descorchó ese vino que siempre tomamos cuando el mundo pesa. Puso música y nos sentamos en silencio. Y pensé: el amor también es crear refugio cuando el otro viene con tormenta.