Comida en restaurante lleno.
En la mesa de al lado un niño de 4 años.
—Mira, papá, papá, papá, papá…
El padre resopla.
Saca el móvil.
Vídeo a todo volumen.
Se lo planta en la cara.
—Toma. Ponte esto y déjanos comer tranquilos.
Silencio.
Niño en trance.
Ojos clavados y cuerpo quieto.
Cerebro en modo fuegos artificiales.
En todas, mismo ritual:
Plato delante.
Padres hablando entre ellos.
Los niños con la cara iluminada por un móvil.
No miran el sitio.
No hablan con nadie.
No se aburren, no preguntan ni exploran.
Solo deslizan el dedo.
Y luego la excusa de siempre:
“Es para que se entretenga.”
Mentira.
Es para que tú no tengas que educar.
Para no aguantar rabietas.
Para no enseñar a esperar.
Para no sostener su aburrimiento.
Y entonces llega el atajo:
Pantalla al niño. Paz al adulto.
Cada vez que haces eso, le enseñas algo muy claro:
“Si estás inquieto, triste o aburrido, no hables.
No pienses.
No sientas.
Dale a un botón y desaparece.”
Luego llegan las quejas:
“Mi hijo no habla con nosotros.”
“No sabe entretenerse solo.”
“Se desespera si no tiene el móvil.”
No eches balones fuera.
La primera dosis
se la diste tú en aquel restaurante
“para comer tranquilo”.
Educar no es comer en paz.
Educar es tragarte el caos hoy
para no criar mañana
a un adulto que solo sabe calmarse
con una pantalla delante.
Te levantas un 22 de diciembre con todas las vacaciones del cole por delante. Te sientas a desayunar mientras suena de fondo el sorteo de la lotería. Ya fantaseas con lo que te traerán los reyes y aún tienes a todos tus abuelos en tu vida. Éramos millonarios pero no lo sabíamos.
Este es el dentista Luis Zamalloa, marido de la influencer Marta Pombo, presumiendo de dar propina a un repartidor que le trajo una hamburguesa en plena tormenta. Odiar a los ricos es una obligación.
Maggie Smith plantó cara al cáncer durante las grabaciones de la última película de la saga de Harry Potter.
Continuó rodando porque no quería decepcionar a los fans.
Se ha ido a los 89 años, tras 60 años de intachable carrera.
El mundo y Hogwarts no serán lo mismo sin ella.
DEP
Para reducir la tasa de abandono escolar, lo mejor es que los alumnos no salgan del cole en todo el día. Un plan perfecto, sin fisuras.
“Adiós a las clases por las mañanas en España: la OCDE propone cambios en el horario de los colegios.” https://t.co/siAluCifUq
Es viernes y me voy a meter en un berenjenal, pero bueno, hemos venido a jugar.
El sistema de acceso a la Universidad en España es injusto a más no poder; si se puede optar a cualquier Facultad, que los exámenes de PAU sean distintos es una aberración injustificable (1/7)