Un aplauso para quienes todavía entienden que los problemas se resuelven hablando, escuchando y buscando acuerdos, no castigándose con silencios ni alejándose a la primera dificultad. Conversar también es una forma de cuidar los vínculos.
Mereces a alguien que tenga la madurez emocional para comunicarse con claridad, que no desaparezca sin explicación, que te haga partícipe de su vida, que se disculpe cuando corresponda y que nunca te obligue a adivinar lo que siente, piensa o quiere contigo.