Cuando alguien tiene ganas de verte, te ve. Te irá a ver a donde estés. Aunque sea por un minuto. Una visita relámpago, un beso, un helado, un café. Todo hará por sentirte un momento. Un tiempo se lo da cualquiera cuando hay ganas, hay cariño. Cuando no, sobran las excusas.
"Yo soy esa clase de persona a la que, si le das algo sencillo, como un simple papelito con algo escrito. Ya sea mi nombre, el tuyo, una fecha, una pequeña dedicatoria, una frase o un dibujo; lo guarda. Son esos pedacitos de vida, de recuerdos, que me encantan."