La sociedad de los poetas muertos es —sin exagerar— una de las películas más perfectas que he visto. Habla de las personas que dejan una huella para siempre y de cómo nos enseñan a ver el mundo de una manera diferente. Todos deberíamos tener un “capitán” así.
Los últimos días me he refugiado en películas que no son de acción, ni de romance o suspenso, sino en aquellas que cuentan historias pausadas, con mucho di��logo y un fuerte énfasis en la evolución de sus personajes.