Me dice un joven:
"Si no gana Cepeda podemos perder los derechos que hemos adquirido".
Le pregunté cuáles eran y no supo qué responderme. Le pregunté cómo alguien podría quitarle un derecho y lo mismo.
La campaña de Cepeda es puro terrorismo psicológico.
Petro prometió acabar con los contratos de prestación de servicios del Estado y mintió. Terminó triplicandolos y auementqndo brutalmente la nómina paralela.
🚨 | URGENTE:
Esta es la familia campesina que iba a votar por Abelardo De La Espriella a la presidencia y que por esa razón fue secuestrada y posteriormente asesinada por las FARC del bandido Calarcá en Remedios, Antioquia.
La función del vicepresidente es reemplazar al presidente.
Los colombianos no pueden olvidar que Iván Cepeda padeció de un cáncer bastante agresivo y se desconoce su estado de salud actual.
¿Se imaginan el país en manos de esta impresentable que escasamente llegó a octavo de bachillerato?
Sensatez, ¡por Dios!
Son 2 campañas tan diferentes,la de Cepeda es gris, aburrida, mediocre, violenta, hordas de primera línea destruyendo todo.
La del Tigre es alegre, llena de vida, con propuestas reales, con profesionalismo y granas de construir un mejor país.
La grabación de la activista política del @PactoCol, Emily Sofía Téllez, estudiante de quinto semestre de Trabajo Social en la Universidad Industrial de Santander (UIS), dejó en evidencia lo sucia, corrupta y vulgar que es la política del petrismo en el país. Señala claramente que deben vender terror a las personas en su propaganda comunista y en redes sociales, reconoce que las acusaciones contra el candidato @AbelardoPTE son falsas pero dice que deben replicarse por encima de todo.
Sí, esta es la manera en que la izquierda quiere ganar las elecciones. No debería sorprendernos, @petrogustavo incendió el país para ganar utilizando a desadaptados de la primera línea y del #ELN, y planea volver a hacerlo al desconocer los resultados de la segunda vuelta. O como olvidar al mega corrupto @RoyBarreras, quien también en campaña quedó descubierto en un video afirmando que tocaba utilizar todos los mecanismos para quemar a los candidatos. O se olvidaron de @ISAZULETA, la sectaria petrista y amiga de los delincuentes en cárceles, quien públicamente afirmó haber destruido a @sergio_fajardo .
Esta gente es una plaga sin escrúpulos, qué más pruebas necesita el país.
Usted, Colombiano de a pie, votará por esta temible opción en las urnas???
Cuando se vota por un candidato, más que por la persona, yo voto por su propuesta para el país. De esa propuesta, y de sus palabras promoviéndola, es seguir con las del gobierno Petro, hacer una Constituyente con un proyecto de ley que propone cambiar el modelo económico, quita la independencia de BanRep ente otros puntos, seguir acabando la salud, su desprecio por el conocimiento, las cifras y la administración pública, seguir con más subsidios sin calculadora en mano que afectan el gigante déficit fiscal… solo para nombrar pocas.
Fantástico como siempre @luisangelgd faltó Daniel Samper que “critica” por conveniencia pero que tiene la misma enfermedad moral que describes (además de un machismo solapado)
El autogol de Cepeda.
Algún día, cuando se escriba el manual de lo que jamás debe hacerse en una campaña presidencial, la cruzada de Iván Cepeda contra la camiseta de la Selección Colombia tendrá capítulo propio, y no tanto por malvada sino por torpe. En plena segunda vuelta, a puertas de un Mundial, su campaña miró a Abelardo de la Espriella vestido de amarillo y creyó ver una oportunidad para denunciar oportunismo. Pero lo que hizo fue tomar el símbolo más emocional y transversal del país y entregárselo en bandeja de plata a su rival.
El error viola la primera regla de la guerra simbólica: no se prohíbe lo que no se puede controlar. La camiseta está en las calles, en los bares, en las vallas publicitarias y en las fotos familiares. Estamos en temporada de Mundial y medio país anda de amarillo sin que eso signifique adhesión a nadie.
Ahí se produjo algo más poderoso que el simple efecto Streisand. Primero, prohibir la camiseta la volvió más visible y deseable. Segundo, miles de personas inundaron las redes con la camiseta puesta como muestra de apoyo a Abelardo, pero también por rebeldía, porque a nadie le gusta que le digan cómo se puede vestir. Y tercero, lo más grave: desde que Cepeda la convirtió en campo de batalla, cada colombiano de amarillo empezó a parecer abelardista, aunque no lo fuera. Una valla publicitaria, un niño con la diez de James, una señora yendo a votar de amarillo, todo quedó teñido de un color político que nadie eligió. Cepeda quiso quitarle la camiseta a Abelardo y terminó haciendo parecer abelardista a medio país. Ninguna campaña compra semejante omnipresencia, y él se la regaló gratis.
Esa reacción no fue casual. El problema de fondo fue una mala lectura del símbolo. La campaña de Cepeda trató la camiseta como si fuera una pieza de propaganda, cuando para millones de colombianos es una emoción compartida. La camiseta remite al fútbol, al Mundial, a la familia reunida frente al televisor, al orgullo nacional y a una forma simple de pertenecer a algo común en un país fracturado. Judicializarla en ese contexto no parecía una defensa de la neutralidad, sino un regaño contra la gente que quiere ponerse la camiseta de Colombia.
Por eso la reacción fue tan inmediata. A la gente le gusta “la Sele”, le gusta vestirse de amarillo y le molesta que una campaña pretenda administrar ese símbolo. Además, en un país donde la camiseta ha sido usada una y otra vez por políticos de distintos sectores, prohibírsela a un solo movimiento difícilmente se lee como equilibrio institucional. Suena más a persecución.
La prohibición, además, abre absurdos imposibles de explicar. ¿Quién es “miembro” del movimiento de Abelardo, y cómo se prueba, con un carné, con un trino? Si un jugador de la Selección simpatiza con él, ¿debe abstenerse de vestirla en el Mundial? Esa clase de orden no pacifica nada, sino que ridiculiza a la autoridad, y el beneficiario natural es quien puede presentarse como víctima del exceso. Por eso resultó tan revelador que Cepeda celebrara el fallo en redes, celebrando en público la medida que más daño le hacía a su propia candidatura.
Las campañas torpes pierden por falta de inteligencia, pero sobre todo por falta de intuición popular. Ven una infracción donde la gente ve una emoción. Ven un símbolo contaminado solo porque no lo controlan. Cepeda quiso impedir que Abelardo se apropiara de la camiseta y terminó haciendo exactamente eso. Le fabricó una causa, le regaló una bandera y le puso al país entero el uniforme de su campaña.
La mejor columna en homenaje al Dr. Vargas Lleras, porque es la mas honesta y precisa
El Vargas que conocí: indómito e insuperable https://t.co/WCTXa6R5v4
No cambio mi opinión sobre Abelardo. Sigo creyendo que Colombia no merece este personaje. Sin embargo, luego de ver a Petro y Cepeda desconocer abiertamente el resultado electoral, e intentar incendiar el país, De la Espriella, se perfila como la única opción institucional.
Sergio es un chiste todo él, lo que dice, sus manitas explicando, sus cachumbos perfectamente despeinados, la mangas subidas y el sentido del ridículo muy bajo. Blandito todo.
Excelente fotografía la de Ochoa. Alta definición y muy bien escrita.-
La independencia es respecto del Ejecutivo, no respecto de las criticas de la ciudadanía. Lo que no se puede poner en duda jamás es la independencia del Banco. Pero sus decisiones, siempre se pueden criticar o elogiar. La infalibilidad es solo para el Papa.
#EnImágenes | La Corte le rindió un homenaje a Daniela Sanclemente Machado, servidora del despacho del magistrado Jorge Enrique Ibáñez Najar. Abogada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Externado
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y magister en Investigación en Derecho de la Universidad de los Andes. Ha sido funcionaria de la Corte durante 12 años, investigadora de la Corporación Excelencia en la Justicia y contratista de las Naciones Unidas. Es profesora de la Pontificia Universidad Javeriana. 2/2