Algunas personas no lo entienden, pero hay algo mágico en el hecho de tener un objeto tangible sobre un videojuego que tanto te gusta.
A decir verdad... es casi como tener una antigua fotografía.
El formato físico no es para coleccionar, es para recordar.
Si será gigante que hasta escribió su canción de despedida, la dejó grabada y nos dijo que ya no podía cumplir las hazañas que nos prometió.
Uno tiene que dar gracias a la vida de haber sido contemporáneo a un pelado con lentes, que nos habló al oído a todos.
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.