Argentina, objetivo woke
Pilar Rahola
Cuando los primeros en felicitar al ganador de un Mundial de fútbol son el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan; los hutíes de Yemen y la organización terrorista Hamas, entonces esto no va de fútbol. Si además las felicitaciones son especialmente eufóricas, no por quien ha ganado sino por quien ha perdido, entonces esto no va de fútbol. Si, además, el jefe del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, asegura que el éxito de España "ha traído la felicidad a todas las naciones libres del mundo que se oponen a Estados Unidos e Israel", decididamente esto no va de fútbol.
Y desde luego, no tiene nada que ver con el fútbol el odio desatado contra la selección argentina, los bulos y maldades contra Messi, las acusaciones de racismo o la argentinidad convertida en el saco de boxeo del wokismo más obtuso. Detrás de esta campaña contra Argentina el fútbol solo ha sido la excusa para vehicular otros intereses. Lo cual no resta mérito al éxito de la selección española, que ganó el título por méritos propios, pero como queda claro, esto no va de fútbol.
¿Una conjura? ¿Un complot? ¿O sencillamente la suma de prejuicios, dogmas ideológicos, fobias políticas y geopolítica? Lo que une a Zohran Mamdani con Irene Montero, Javier Bardem, Samuel L. Jackson o incluso las autoridades de Hamas no son las mismas motivaciones, sino un mismo objetivo: convertir a Argentina en el villano perfecto, el chivo expiatorio de los males que quieren combatir.
No les une lo que defienden, sino lo que detestan, y todo lo que detestan lo representa la Argentina actual: desde el fortalecimiento de la democracia liberal hasta la defensa de los valores judeocristianos. Es contra esos valores contra los que, según la autora, se revuelve la izquierda woke internacional, que no perdona a la Argentina de Javier Milei por liderar un proceso de cambio en América Latina, enfrentarse al chavismo, acercarse a Estados Unidos y mantener excelentes relaciones con Israel.
Esta Argentina rompe los esquemas ideológicos del wokismo, una derivación del postcomunismo que, en su desprecio por las democracias liberales, converge con corrientes antioccidentales: de Yanis Varoufakis a Mamdani, de Irán a Turquía, de Bardem a Jackson.
En este sentido, la autora cita una frase de Varoufakis, fundador de la Internacional Progresista, quien aseguró que el domingo había triunfado "el multiculturalismo saludable, que logró sobrevivir a la feroz comercialización y los trucos empresariales". Considera contradictorio ese planteamiento, especialmente aplicado a una sociedad como la argentina, que define como un extraordinario crisol de identidades, culturas y orígenes.
Añade que muchas de las acusaciones contra la selección argentina no resisten un análisis mínimo. Menciona la acusación de "racismo" de Samuel L. Jackson contra un país que abolió la esclavitud en 1853; las críticas de parte de la prensa egipcia; la reacción de sectores mexicanos que apoyaron a España; las críticas de Irene Montero por la presencia de una bandera israelí entre los aficionados argentinos y las declaraciones de Javier Bardem.
Según la autora, el mecanismo siempre es el mismo: utilizar acusaciones de racismo, supremacismo, discriminación o privilegio como arma política contra aquello que consideran condenable. En ese contexto, la selección argentina se habría convertido en un símbolo que concentra todas esas fobias: Milei, Israel, Estados Unidos, la democracia liberal y la tradición judeocristiana.
La autora sostiene además que esa narrativa coincide con la de países y grupos que combaten a Israel y que, para ellos, una victoria de Argentina también representaba simbólicamente una victoria israelí. De ahí, afirma, las campañas en redes sociales, los bulos sobre Messi y mensajes como "Messi sionista". Añade que, en el caso de España, influye también la postura del gobierno de Pedro Sánchez respecto a Israel.
En definitiva, concluye que lo que parecía ser solo fútbol terminó convertido en un enfrentamiento político e ideológico amplificado por las redes sociales. Considera que se intentó transformar a la selección argentina, formada por jugadores de todos los orígenes y con una enorme tradición futbolística, en el símbolo de todo aquello que determinados sectores rechazan.
Finalmente, dedica unas palabras a Lionel Messi:
"No puedo acabar este artículo sin hacer un sentido homenaje a Lionel Messi, cuya grandeza humana trasciende su grandeza deportiva. Diga lo que diga el ruido, éste ha sido su Mundial, grabado para siempre con esfuerzo, sudor y lágrimas en la historia del fútbol. Gracias, Messi, por todo. Gracias por tanto."
La administración Trump revocó el TPS para venezolanos basándose en dos argumentos principales: el interés nacional y la agenda migratoria. En primer lugar, se argumentó que el programa, diseñado para ofrecer protección temporal a ciudadanos de países afectados por crisis, había dejado de servir al interés nacional de Estados Unidos.
Según esta postura, muchos beneficiarios del TPS habían extendido su permanencia más allá de lo previsto, transformando una medida temporal en una situación prolongada que, a ojos de la administración, distorsionaba el propósito original del programa.
En segundo lugar, la revocación encaja en una política migratoria más amplia de reducir la presencia de inmigrantes en el país. La administración sostenía que mantener el TPS incentivaba una permanencia prolongada de migrantes y que este escenario debía corregirse para controlar el flujo migratorio.
Se argumentó que eliminar el TPS restablecería el equilibrio, permitiendo que Estados Unidos priorizara a quienes considerara de mayor "interés nacional".
No obstante, esta decisión ha sido fuertemente criticada. Muchos defensores de derechos humanos y analistas señalan que Venezuela continúa enfrentando una crisis humanitaria, política y económica de gran magnitud, lo que hace inviable un retorno seguro para los migrantes.
La medida, por tanto, pone en riesgo a cientos de miles de venezolanos que han construido una vida en Estados Unidos, exponiéndolos a posibles deportaciones a un país en condiciones precarias.
En resumen, la revocación del TPS para venezolanos refleja una tensión entre una interpretación estricta de la seguridad nacional y la necesidad de proteger a quienes huyen de situaciones extremas. Mientras la administración Trump consideraba que el programa se había desvirtuado, la realidad en Venezuela sigue siendo crítica, lo que genera un debate sobre la responsabilidad humanitaria de Estados Unidos y la adecuación de sus políticas migratorias frente a crisis de tal magnitud.
Había inflación. No marchaban
Había pobreza. No marchaban
Había indigencia. No marchaban
Había dolar en 1400. No marchaban
Usaban ahorros en dólares de la gente. No marchaban.
Recortaban presupuesto educativo. No marchaban.
Los encerraban. No marchaban
Este país esta lleno de hijos de puta.
Fin.
Esta es la enfermita mental que anda molestando a la gente en los colectivos para que le paguen el boleto...
Se nota que no trabajó ni se bañó en su miserable vida.
🇦🇷 Según los resultados preliminares con el 76 % de mesas escrutadas, Milei va a pasar a segunda ronda con Massa, sin embargo, sorprende que el kirchnerismo haya salido en primer lugar.
Increíble que Argentina votó mayoritariamente por el ministro de economía que tiene al país con más de 100 % de inflación y casi 50 % de pobreza.