La diferencia entre Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda en el preconteo fue de 250.830 votos.
¿Cómo ha cambiado en el escrutinio?
En 30 capitales departamentales apenas 273 votos ha recortado Cepeda. No le faltan sino 250.557.
- Tomé las capitales de todos los departamentos y comparé el E-26 del escrutinio municipal con el preconteo.
- Todavía no han subido Bogotá ni Medell��n. Actualizaré el cuadro tan pronto estén disponibles.
- Cualquier persona que lo desee puede ingresar a la Registraduría y revisar los E-26 de todos los municipios del país.
Se demoraron un mes más, pero finalmente firmaron el decreto. El 28 de mayo 2025, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público expidió el Decreto 0572, que no solo aumenta las retenciones en la fuente, sino que ejecuta una jugada fiscal de fondo: adelantar el recaudo del año 2026 para cubrir las necesidades de caja de 2025.
Dicho de forma más clara: el Gobierno no solo está sin caja, está en bancarrota técnica. Y para maquillar el déficit, recurre a una estrategia que en el mundo empresarial sería considerada como ingreso ficticio o anticipo forzado. No es una medida estructural, ni siquiera una solución fiscal; es apenas un placebo estadístico para tratar de aguantar unos meses más.
Pero el decreto va más allá del simple incremento en las tasas de retención. Su verdadera gravedad es triple:
1.Traslada al sector privado una carga financiera anticipada. Empresas y personas naturales terminarán financiando al Estado a través de mayores anticipos, sin que esto implique un cambio real en la tarifa de impuesto, lo que distorsiona flujos de caja y presiona la liquidez de cientos de contribuyentes.
2.Modifica el cálculo del anticipo del impuesto de renta, utilizando el 100 % del impuesto del año anterior para estimar la base del anticipo. Esto afecta especialmente a empresas con utilidades inestables, estacionales o sometidas a riesgos de mercado.
3.Reconoce tácitamente que no tiene cómo cuadrar la caja en 2025. El propio decreto, en su exposición de motivos, acepta que el recaudo actual no es suficiente, y que la caída de los ingresos fiscales del primer trimestre es estructural.
El gobierno está convirtiendo los mecanismos de retención en fuente de financiamiento de corto plazo, desnaturalizando su función técnica. La retención fue creada como una herramienta de fiscalización anticipada, no como método para cubrir déficits sin reforma tributaria ni control político.
Y aquí está el otro problema: el Congreso no fue consultado, ni se hizo debate previo. Este tipo de medidas tiene efecto tributario sustancial y debería ser tramitada como ley. En cambio, se impone por vía ejecutiva, con un decreto de emergencia técnica que no reconoce su impacto económico, ni los efectos sobre el empleo, la inversión o el crédito.
El resultado es previsible: desconfianza en el entorno económico, fuga de capitales, y una presión innecesaria sobre empresas que ya enfrentan una economía en desaceleración.
El presidente Petro podrá no convocar paros, podrá escudarse en cabildos, podrá hablar de Simón Bolívar cuantas veces quiera. Pero lo que no podrá hacer es esconder que su gobierno —sin reforma, sin recorte, sin ahorro, y sin credibilidad— está tratando de tapar el hueco fiscal con anticipos forzados que hipotecan el recaudo futuro.
Este no es un gobierno austero ni progresista. Es un gobierno que asfixia primero y pregunta después, usando el aparato normativo como martillo y al contribuyente como clavo. Si esa es su política económica, el fracaso no es un riesgo. Es una certeza.
Siempre será mayor el morbo por tus fracasos, que el gozo por tus victorias. El asunto es sencillo: Quien festeja la derrota ajena, carece de victorias propias.