Cuando ya tienes estudios, eres independiente económicamente, tienes tus propios ahorros y tus sueños, lo único que un vato te puede ofrecer es cómo te trata.
Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14, 13-14)