Los vecinos de la zona (entre los que me incluyo) y los comerciantes están hartos. Para los visitantes el aspecto de esta plaza histórica es indigno. Todos tenemos derecho a manifestarnos, pero no a privatizar el espacio público.
En su interior gente no hay mucha, pero si kilos y kilos de plástico, mobiliario, cajas y todo tipo de objetos. Harán falta varios camiones de basura para llevárselo todo.
Paso a menudo y he hecho a lo largo del último mes varios vídeos en la acampada. Ha ido creciendo y, sobre todo, fortificándose. Están convencidos de que la plaza es suya y así lo hacen ver.
En breve decidirán si se marchan o no. De no hacerlo por su propio pie desalojarles sería muy complicado. A día de hoy aquello es un poblado chabolista incrustado en el kilómetro cero. No hablo de oídas. 🧵
Se queda usted corta, doña Mónica. Eso será sólo el principio. Luego convertirán en sangre el agua del Ebro, nos invadirán las ranas, una epidemia arrasará el ganado, el viento traerá una plaga de langostas, caerá una granizada con rayos y centellas, reinará la oscuridad durante tres días y morirán todos los primogénitos.
El Presidente del Gobierno ha dicho que cuando una sentencia le parezca injusta ellos decidirán.
Que igual sería mejor empezar por el principio, preguntarle a él y así nos ahorramos tiempo y dinero.
No somos conscientes de la gravedad democrática de esto. Que el Tribunal Supremo tenga que dar un ultimátum de 5 días a dos ministros (Justicia y Exteriores) bajo la amenaza de multas coercitivas y de deducir testimonio por desobediencia es una auténtica anomalía institucional.
El día 29N también votamos por recuperar el respeto a la separación de poderes