soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Lo único que te pido cuando hables conmigo es que tus palabras sean justas, que sean del tamaño de tus sentimientos.
Porque si tú me dices no, para mí es no, y si me dices llueve, para mí está lloviendo.
Y si me dices amor, para mí es amor.