La pluralidad política es sana, pero el respaldo a proyectos con tintes dictatoriales debería, como mínimo, abrir un debate crítico. Defender la democracia implica también señalar cuando se la intenta debilitar desde dentro. El voto es libre, pero también conlleva responsabilidad
Apoyar partidos que concentran poder y deslegitiman instituciones democráticas no es solo una opinión personal: tiene consecuencias reales para derechos y libertades que costaron décadas construir.