El imperialismo de Estados Unidos solo ha dejado una estela de intervencionismo, sanciones inhumanas y miseria para los pueblos que deciden ser libres.
Su obsesión por controlar el mundo y pisotear la soberanía de los demás es la verdadera desgracia de nuestra era.
Las sanciones dejaron huellas profundas que no se borran con una firma.
Levantar un país tras años de bloqueo es un camino largo y complejo. No se trata solo de quién da el permiso, sino de lo que se destruyó en el proceso y el tiempo que tomará reconstruirlo.