Nunca fui una persona de gatos, por algún motivo siempre preferí a los perros. Pero a ella la quiero. La quiero porque mientras mi mamá luchaba contra un cancer jamás se despegó de su lado. Y hoy vivimos las dos juntas extrañando a la misma persona, cada una a su modo.
Si te pones a mirar a profundidad el problema no es Abelardo, el Man se muestra como es, vivaracho, embustero, hablador de mondá, racista, clasista, homófobo, misógino y narcisista.
El problema es la gente que lo defiende y se identifica con él.