En una vitrina de la Quinta Avenida de Nueva York se guardan diamantes, esmeraldas, piezas que valen fortunas y que nadie recuerda cómo se ganaron. En otra vitrina, a unos pocos kilómetros, en Nueva Jersey, se guarda la única joya del deporte que no se compra con dinero: se gana con sangre, con sudor y con lágrimas.
La Copa del Mundo no brilla como brilla el oro común. Es muy diferente. Es la pieza más valiosa del deporte mundial no por sus 6,1 kilos ni por sus 18 quilates: es valiosa porque solo se posee durante 90 minutos cada cuatro años, y solo la sostiene quien fue capaz de ganarla ante la atenta mirada de 5.000 millones de personas.
España tiene este domingo la oportunidad de alzarse con la joya más deseada del mundo. No hace falta escaparate. Tan solo hace falta personalidad, confianza y sobre todas las cosas: fútbol.
Hay bastante respeto entre los jugadores argentinos y españoles, igual que con los entrenadores y eso es precioso.
Argentinos, no hagan caso a los Ronceros, ni otros personajes del Chiringuito anti-culés y anti-Messi, esos payasos no representan al resto de españoles.
🇪🇸🇦🇷 Lionel Scaloni: “Let me say that Lamine is already football heritage”.
“He plays brilliantly. He’s going to bring Spain a lot of joy. Let’s hope it’s not this Sunday...”.