Entonces fui y me senté, respiré profundo, esta vez no lloré y me dije: ya has pasado por aqui, conoces muy bien el camino, estarás bien, eres fuerte y capaz. Solo date tiempo que todo pasa.
Yo no soy de esas personas que le abren las puertas de su casa a cualquiera. No permito que cualquiera entre a mi mundo, porque para mí, mi familia es lo más sagrado que tengo..
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
me terminé enganchando del mismo con el que decía "ni en pedo". Resulta que lo conocí de verdad y es un amor de persona. La vida se me cagó de risa JAJAJAJA