Llego tarde pero ya vi La bola negra y no me gustó. No es una película de amor en la guerra civil sino una proyección de las neuras del gay de 2026 cuya identidad es sentirse siempre victimizado en los años 30 y Lorca. No me la creo, no me consiguió emocionar y me da pereza.
Ayer vi la bola negra. Nunca me he dormido en el cine y es la primera vez que casi caigo rendido. Soporífera, aburrida y lenta. Y os juro que iba sin prejuicios porque las cosas que hacen los Javis me suelen entretener aunque ellos me caigan como el culo, pero es que esto no hay por dónde cogerlo. Tostón premium y sobrevaloradísima.
Acabo de terminar de ver «La bola negra» y mi conclusión es que, una vez más, se pone el talento al servicio de la ideología.
La película es inmensa, con una fotografía y unas interpretaciones tremendas —especialmente Penélope Cruz, que está para llevarse el Óscar—, pero en cuanto aparecen los bandos desaparecen los matices: todos los del bando nacional son malísimos y todos los defensores de la República son buenísimos.
Y resulta que la homofobia también existía entre los republicanos: Miguel Hernández llamaba «mariconazos» a Hitler y Mussolini; el médico anarquista Félix Martí Ibáñez proponía corregir la homosexualidad mediante la educación; y, según el testimonio de Octavio Paz recogido por Ian Gibson, el comunista Wenceslao Roces hizo suprimir de una elegía de Cernuda la estrofa que aludía a los hombres que Lorca había amado.
Hasta para homenajear a Lorca había que esconder que era homosexual.
Con todas las contradicciones que permitirían contar una historia mucho más incómoda e interesante, siempre acabamos viendo el mismo reparto de buenos y malos.
Lo de esta gente es cansadísimo.
ha tenido que ser @Macarena_Olona quién le pregunte a la portavoz del Sindicato de Inquilines por el silencio absoluto que han mantenido por Olga, la mujer desahuciada que se quitó la vida.
Amics, vengo a animar a la gente a tener niños.
El viajar y la fiesta están bien, pero hazlo de joven a tope. Cuando tengas niños puedes seguir haciéndolo si quieres, no es el fin del mundo. Pero seguramente tus prioridades cambian. Este año hemos estado 1 mes en Perú-Costa Rica con los 3. Todo se puede hacer.
El curro está bien, pero no debería ser el centro de tu vida. Es una parte muy importante, pero también hay que tener espacio para tus hobbies y para la familia. Clave buscar la manera de adaptar el curro a tu vida y no al revés. A nosotros nos costó un tiempo pero al final lo hemos conseguido.
Solemos centrarnos en que es difícil tener niños. La gente habla de ellos como una carga. No es nada menos que un regalo de Dios. Puedes tener un día asqueroso, te mira el bebé con una sonrisa y se te pasa todo.
Ves en ellos un reflejo tuyo. Yo no he recordado nunca nada de cuando tenía 3-5 años. Ahora, me siento con ellos, los miro a los ojos y me veo yo con esa edad.
Es mágico.
Nos han vendido que tener hijos, casarse y formar una familia son obstáculos para "disfrutar de la vida".
Pero hay un problema con esa visión: una sociedad no puede sobrevivir mucho tiempo cuando su ideal es que cada individuo viva únicamente para sí mismo.
La antropología cristiana propone algo radicalmente distinto: el ser humano no ha sido creado para el aislamiento, sino para el amor, la entrega y la comunión.
Desde el Génesis, la familia aparece como una realidad anterior al Estado: “Creced y multiplicaos”.
Y el matrimonio no se presenta simplemente como una fuente de satisfacción personal, sino como una alianza en la que dos personas se entregan mutuamente y reciben la responsabilidad de una nueva vida.
Por eso la familia transmite mucho más que apellidos.
Transmite fe, responsabilidad, sacrificio, autoridad, cuidado, pertenencia y amor.
El hedonismo pregunta: "¿Qué me hace feliz?"
La familia cristiana enseña una pregunta mucho más grande:
"¿A quién estoy dispuesto a entregar mi vida?"
Una sociedad que deja de tener hijos y de formar familias no solo pierde población.
Corre el riesgo de perder también aquello que mantiene unida a una comunidad: personas capaces de sacrificarse por alguien que no son ellas mismas.
Quizá por eso recuperar la familia no sea volver al pasado.
Sea volver a entender cómo se construye el futuro.
🙏✝️
Nos han vendido que tener hijos, casarse y formar una familia son obstáculos para "disfrutar de la vida".
Pero hay un problema con esa visión: una sociedad no puede sobrevivir mucho tiempo cuando su ideal es que cada individuo viva únicamente para sí mismo.
La antropología cristiana propone algo radicalmente distinto: el ser humano no ha sido creado para el aislamiento, sino para el amor, la entrega y la comunión.
Desde el Génesis, la familia aparece como una realidad anterior al Estado: “Creced y multiplicaos”.
Y el matrimonio no se presenta simplemente como una fuente de satisfacción personal, sino como una alianza en la que dos personas se entregan mutuamente y reciben la responsabilidad de una nueva vida.
Por eso la familia transmite mucho más que apellidos.
Transmite fe, responsabilidad, sacrificio, autoridad, cuidado, pertenencia y amor.
El hedonismo pregunta: "¿Qué me hace feliz?"
La familia cristiana enseña una pregunta mucho más grande:
"¿A quién estoy dispuesto a entregar mi vida?"
Una sociedad que deja de tener hijos y de formar familias no solo pierde población.
Corre el riesgo de perder también aquello que mantiene unida a una comunidad: personas capaces de sacrificarse por alguien que no son ellas mismas.
Quizá por eso recuperar la familia no sea volver al pasado.
Sea volver a entender cómo se construye el futuro.
🙏✝️
Un comprabebés mofándose de que la criatura que ha adquirido no para de buscar un pecho donde mamar y jamás encuentra nada. Imagináos el estrés, frustración y sufrimiento del bebé y que alguien considere eso digno de grabar y compartir en internet.
Cuidado que aún, con un pie en los juzgados y con las crisis que carga en la espalda, vuelve a ganar 😭😭 todo por el fascismo que tanto daño hace Mussolini a día de hoy 😘😘