¿Cómo es posible que el momento más bonito y especial con alguien se transforme en el más triste y deprimente?
Como si la vida, sin pedir permiso, te dijera que sí, que es la persona… pero no es el tiempo, no es el lugar, no es el momento, ni la historia que debe ser.
A mis casi 30 años les voy a dar un consejo que nadie me pidió.
Hagan las cosas bien incluso si nadie los está viendo. No sé si es Dios, la vida o el destino pero les juro que siempre hay una recompensa cuando hacemos las cosas genuinamente bien y desde el corazón.