Hace mucho tiempo, mi ex revisó mi teléfono mientras dormía. Y no. No encontró nada. Pero en lugar de gritarle por no confiar en mí, me pregunté: "¿Por qué siente la necesidad de revisarlo?". Así que al día siguiente le compré sus bocadillos favoritos y una tarjetita que decía:
mi mayor decepción de adulta fue darme cuenta de que muchas veces a la gente mala todo le sale bien, literal todo. Pero aprendí que la vida no se mide por lo inmediato, sino por la paz con la que uno duerme, y esa jamás la tendrán quienes viven de dañar