La urgencia femenina de empatizar con tu mamá cuando creces.
Empiezas a verla como mujer y no solo como mamá, tratas de compensar por las veces que fuiste mala y dura con ella y empiezas a considerarla un ser admirable, volviéndose así tú mejor amiga.
El celibato se vuelve muy fácil para una mujer cuando se da cuenta de que literalmente no hay ningún hombre con el que valga la pena involucrarse a menos que la ayude a mejorar su vida y la ame correctamente. Pueden pasar meses tras meses; en realidad no es nada.
Está bien ser rechazado, no ser elegido, ser ignorado, o incluso no ser amado. Porque cada situación que nos hace dudar de nuestro valor propio nos redirecciona a espacios y/o personas donde sí encontramos amor y aceptación.