Algún día seremos viejos y tendremos arrugas como es natural. Nadie puede evitar las arrugas de la piel, pero las arrugas del alma sí que podemos evitarlas.
El peor enemigo de un buen ciudadano no es el delincuente sino el juez quien se encarga de ser encubridor de sus delitos y devolver a la sociedad este tipo de lacras.