Mientras el país celebra, una noticia pasó prácticamente inadvertida.
El 30 de junio fueron cesadas las 43 personas trabajadoras sociales del Instituto Federal de Defensoría Pública.
No eran personal administrativo. Eran profesionales que realizaban investigaciones socioeconómicas, elaboraban dictámenes en trabajo social e identificaban las condiciones de vulnerabilidad de quienes acuden al Estado porque no pueden pagar una defensa o una asesoría jurídica.
Su trabajo permitía que mujeres víctimas de violencia, niñas, niños y adolescentes, personas mayores, indígenas, migrantes, personas con discapacidad y víctimas de violaciones a derechos humanos recibieran una atención integral y una defensa acorde con su realidad.
Cuando desaparece este personal especializado, no sólo se pierden empleos; también se debilita la posibilidad de impartir una justicia profesional, independiente y de calidad para quienes más la necesitan.
Resulta especialmente preocupante que, después de que la reforma judicial prometió reiteradamente respetar los derechos laborales, continúen presentándose ceses que dejan a personas servidoras públicas sin empleo y, en algunos casos, incluso sin seguridad social para continuar tratamientos médicos indispensables.
Defender los derechos laborales también es defender el Estado de derecho. Y proteger a quienes hacen posible el acceso a la justicia es proteger, sobre todo, a quienes menos tienen.
La justicia también se debilita cuando se despide a quienes la hacen posible.
🚨 El caso de Ariana Ferreriz da un nuevo giro. Tras difundirse videos donde menciona presuntos vínculos con un operador financiero del CJNG, la diputada morenista Nay Salvatori salió en su defensa y acusó a medios de “voltear las notas”.
¿PARA QUIÉN TRABAJAN LOS POLICÍAS DE CUERNAVACA?
Videos compartidos por los denunciantes captan el momento en que ocupantes de un vehículo blanco interceptan al conductor de un automóvil gris en la colonia El Polvorín, al sur de Cuernavaca. Los agresores descienden del auto y golpean en repetidas ocasiones al chofer del segundo vehículo. El incidente fue presenciado por una patrulla de la Policía Municipal de Cuernavaca, cuyos elementos no intervinieron.En otro video se observa a los mismos policías de la patrulla ingresando a un domicilio. Los afectados denuncian que se trató del pago de una “mochada” por parte de los agresores a los uniformados a cambio de no intervenir en los hechos.
Escucho a una MUJER gimiendo y puedo sentirme lamiéndola. ¡Se siente muy real y es un gran placer! Siempre me pregunté cómo sería si intentáramos mostrar una vulva a través de una cámara como si fueran muy ojos... Hasta puedo disfrutar de su olor a sexo, ese hedor es maravilloso.
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