Increíble reencuentro con mis viejos compadres después de aos! Las risas, las anécdotas sin fin y la misma complicidad de siempre, nada mejor que el tiempo con quienes nos conocen de verdad.
Viajé a un pueblito con calles de piedra, comí empanadas recién hechas y vi el atardecer teir el río de naranja. Nada mejor que estos pequeos momentos felices!