Le dije a la psicóloga que sentía que había personas que no reconocían todo el esfuerzo que hago por ellos y me contestó que “a veces estamos tan presentes que nos volvemos invisibles, porque siempre estamos”. Y la verdad que me pegó una patada en el cora y otra en la cabeza.
MENTÍ. Si quiero una relación ultra romántica donde me llamen todos los días antes de dormir, me amen, me respeten, me escuchen, me entiendan, me comuniquen lo que sienten y lo que le molesta, que tengamos citas, busquemos formas a las nubes, bailemos y nos riamos de tonterías