Reinventarse, aprendiendo de todo lo malo que hicimos, del daño q causamos y nos sigue pesando, de la culpa que no se despega aunque pase el tiempo. Siempre se puede cambiar, aunque sea tarde, aunque ese cambio lo haya merecido alguien más y no quien venga después.
Solo funciono en automático. Trabajo, casa, dormir y así.
Literal sin darme cuenta la rutina me fue acomodando un poco la cabeza mientras yo estaba ocupada simplemente tratando de llegar al día siguiente.
Capaz no necesitaba encontrarle la vuelta a todo, capaz necesitaba simplemente levantarme, venir a laburar, hacer mis cosas y dejar q los días hagan lo suyo.
q agotador vivir entre el “ya va a mejorar” y el “no puedo más”, porq aparentemente una tiene q seguir teniendo esperanza mientras la vida hace lo posible por demostrarte lo contrario. Hermoso equilibrio.