Nuestro mayor tesoro en esta vida es la gente que queremos y que nos quiere: la que acompaña, la que nos ayuda a crecer, la que nos cura el alma con un abrazo y nos hace reír hasta llenar el corazón. Quienes nos devuelven la misma energía que damos y nos hacen sentir en casa, en paz.
Si alguien me preguntara qué clase de vida envidio, probablemente diría que aquella en la que todo transcurre con calma: una pequeña casa rodeada de naturaleza, sin demasiado ruido ni preocupaciones, con tardes libres y disfrutar de una existencia sencilla y tranquila.
Con el tiempo aprenderás que los verdaderos lujos son el tiempo, la salud, la buena compañía, la mente tranquila y la libertad de poder elegir lo que quieres hacer.