Porque los verdaderos cambios no se cuelgan del cuello; se construyen con trabajo, con cercanía y dejando huella donde vive la gente.
Al final, lo que más vale no es lo que ganaste, sino lo que transformaste.
Porque los verdaderos cambios no se cuelgan del cuello; se construyen con trabajo, con cercanía y dejando huella donde vive la gente.
Al final, lo que más vale no es lo que ganaste, sino lo que transformaste.
Durante 90 minutos desaparecen los colores políticos, las discusiones y las divisiones. Millones de personas cantan el mismo himno, gritan el mismo gol y sueñan con la misma victoria.
Quizá ahí esté una de las lecciones más valiosas: cuando compartimos una misma emoción, también somos capaces de construir un mismo país.
Sostuvimos una reunión con vecinas y vecinos de Iztacalco para dialogar sobre la importancia de sumar esfuerzos en defensa de los derechos sociales y de los pueblos originarios.
Escuchar, compartir ideas y construir en comunidad es la mejor forma de fortalecer nuestras causas y seguir trabajando por un Iztacalco más justo e incluyente.