En gran parte de las movilizaciones hay infiltrados, si los habré visto. Ahora, seria un gran pifie creer que cuando están queriendo robar 100 años de derechos a la clase trabajadora no va a haber odio y consecuencias.
Quizas tenemos que poner ahí el foco, hay odio y justificado
La narrativa de los infiltrados es un recurso tan común como cómodo para quienes todavía se niegan a admitir que, tal vez, salir a hacer un happening en la plaza —como venimos haciendo hace años— no sea precisamente la forma más efectiva de protestar.