Hoy sentí que Dios me habló a través de las palabras del Papa:
“... Os invito a seguir soñando el sueño de Dios. [...] Dios te ama como eres, pero te sueña mejor.
El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano, ser cristiano, no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y sobre todo de reconciliarse y de perdonar...”.
Nos gusta volver al Tabor.
Allí, por un instante
te descalzas,
bajas la guardia,
alzas la copa y brindas
por el amor, la amistad,
el Dios evidente
Allí te gusta quién eres,
la música acuna,
el espejo te devuelve
una alegría serena
y estás en casa.
¿Por qué abandonar
este oasis?
¿Por qué renunciar
al afecto seguro,
para regresar
a la tierra inhóspita,
a la gente difícil,
a las preguntas abiertas,
a las rutas inciertas?
¿Quién querría volver
a parajes de sombra,
donde aumentan las cargas
y el amor es esquivo?
Tú callas.
Te alejas de la seducción
de este Tabor envolvente
mientras te adentras
en los días complejos,
las vidas heridas,
la voz de los pobres,
la sed de justicia,
la fe batallada.
Ya a lo lejos, me miras,
y pides que escoja
la celda de oro
o seguir tus pasos.
«Volver al Tabor» @jmolaizola
En algún momento,
perdí la inocencia.
Se enturbió la mirada,
se agrietó el carácter,
me hice ateo en el amor,
militante en el sarcasmo,
rencoroso en el dolor,
contagioso en la tristeza,
acomodado en la fe,
desertor de la esperanza.
El espejo interior
me devolvía sombras.
Tú no te rendiste.
Viniste a rescatarme.
«Sal afuera», gritaste,
y yo, de nuevo Lázaro,
salí, más por inercia
que por voluntad.
Abrí los ojos.
Era niño, otra vez,
descubriendo el mundo
al acercarme a ti.
Tenía alguna cicatriz
en la mirada,
y más conciencia
de mis pies de barro.
pero el amor, el humor,
la compasión y la fe,
la esperanza y la alegría,
habían vuelto,
y esta vez
acrisoladas
por el tiempo.
«La segunda ingenuidad» @jmolaizola
«No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el futuro de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario»
– Benedicto XVI
En las últimas horas muchos han compartido las mejores escenas de Matthew Perry como Chandler Bing. Todas son muy buenas y traen los mejores recuerdos. Por alguna razón, esta siempre fue mi favorita.