El español medio vive condenado a un curro infame de 40h semanales, cobrando 1100, teniendo que pagar un alquiler que le sopla el 75% del salario pero el que sufre y acaba en terapia es Illojuan que ha entrenado 6 mesecitos a cambio de enterrarse en fama y dinero. Odiar a los influencers es un deber moral.
Son feministas hasta que Bad Bunny les baila pegado.
Son socialistas hasta que descubren lo cómoda que es volar en primera clase.
Son ecologistas hasta que toca un fin de semana en yate o un vuelo a las Maldivas.
Son tolerantes hasta que se enteran de que votas a la derecha.
Son pacifistas hasta que alguien discrepa de ellos.
Son partidarios de la libertad de expresión hasta que escuchan algo que no les gusta.
Son antielitistas hasta que los invitan a un reservado VIP.
Son ciudadanos del mundo hasta que les toca tenerlos de vecino.
Son partidarios de repartir la riqueza hasta que les toca repartir la suya.
Cómo vas a ponerte a llorar como un subnormal escuchando “ella es callaita pero pal sexo es atrevida”
Que vuelva el servicio militar obligatorio con urgencia.
Te despiden así tras sacarles del descenso, ganar su primera Bundesliga invicto y meterles en Europa 2 años seguidos.
Luego llegas al Madrid, y 4 niñatos te hacen la vida imposible porque no quieren trabajar.
Ay, Xabi Alonso, ¿por qué te hicieron esto?
Cuando alguien de extrema izquierda piensa que es buena idea publicar esta foto, con el problema brutal de viviendas que tenemos, es ,o bien porque es imbécil, o bien porque se ríe de los 4 votantes que le quedan. Pueden ser ambas opciones.
Desde que tenemos todos uso de razón hemos escuchado como se insulta a España, se pita al himno, se vitorea a ETA en estadios, se desprecian las tradiciones españolas y se demoniza el cristianismo.
Y todos los que han callado, ahora te levantan el dedito.
52.000 marroquíes pitaron el himno de España en el Vélodrome de Marsella, antes del inicio de la semifinal entre el combinado olímpico de Marruecos y España.
Algunos de esos aficionados usaron punteros lásers para molestar a los jugadores españoles.
¿Entonces eso no era racismo?
-Pitar el himno de Egipto es una ofensa grandísima y pitar el de España, libertad de expresión.
-Cantar “musulmán el que no bote” es una vergüenza mundial, pero el “español el que no bote” hace mucha gracia.
Qué país de sinvergüenzas tenemos.