Trabajaré muy duro para darme todo lo que siempre quise, me voy a llevar a los lugares que siempre soñé, cumpliré todas mis metas y por eso me esforzaré bastante. Es una promesa a mí mismo.
Mi padre siguió usando su anillo de bodas ocho años después de divorciarse. Mamá volvió a casarse; él nunca. Cuando murió, se lo llevé a ella. No quiso tocarlo. Solo me pidió que mirara dentro. Había dos fechas grabadas. Reconocí una, pero la otra...
La lección más importante que aprendí este año es que NUNCA, bajo ninguna circunstancia, debemos esperar que los demás tengan la misma consideración y el mismo amor hacía nosotros, que nosotros tenemos hacía a ellos
Noté algo raro en la gente de clase baja.
Casi todos piden la cuenta en bares y restaurantes de la misma forma.
Ninguno dice: “Disculpe, ¿me trae la cuenta, por favor?”
Todos usan la misma frase: