Ciencia Política (UCM/Heidelberg). Derrotas y revueltas. En la frontera. La alegría triste de Lorca, curioso como Corto Maltés, socarrón con Vázquez Montalbán.
Hay gente que me pregunta si me han llamado del @abc_es o de @elmundoes o de la @COPE o @laSextaTV y Ferreras o @telecincoes para disculparse. No. Ninguno lo ha hecho porque no fue un error. Fueron mercenarios buscando acabar con una fuerza política, @PODEMOS, que no controlaban.
“OPONTE A ISRAEL Y VAMOS POR TU FAMILIA. HAS SIDO ADVERTIDO.”
Karim Khan, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, lo cuenta con la voz tranquila de quien ya no tiene nada que perder.
Doce senadores estadounidenses entre ellos Marco Rubio y Mitch McConnell le enviaron una carta pública en abril de 2024. La frase final era esa: You have been warned.
No era un gesto simbólico. Cumplieron.
Trump lo sancionó personalmente. Le cerraron las cuentas, le desactivaron el correo, le prohibieron viajar. Y a sus hijos les revocaron las visas a Estados Unidos. Él mismo lo dice: ni siquiera las sanciones por violaciones a derechos humanos se aplican normalmente a la familia. Aquí sí. Porque el problema no era genérico. Era #Palestina .
Rusia, por su parte, lo condenó en ausencia a quince años por las órdenes relacionadas con Ucrania. Dos potencias, dos direcciones, el mismo mensaje: la ley internacional solo vale cuando no toca a los amigos del poder.
Khan no se queja. Dice algo que duele más:
“Lo que libera es aceptar la mortalidad.
La causa de la muerte es la vida.
Una vez que lo aceptas, estas cosas dejan de ser tan importantes.”
No habla como alguien que se siente héroe. Habla como alguien que ha escuchado a madres que perdieron a sus bebés, a familias enteras que se quedaron sin nadie, y que entiende que esas personas no son números ni conceptos.
El poder puede amenazar a tu familia, puede congelarte la vida, puede intentarlo todo. Pero cuando ya no le temes a la muerte, deja de tener el control.
Este video es de mayo de 2026. Hoy, meses después, Khan ya no está en el cargo. Las palabras, sin embargo, siguen ahí. Intactas. Como una radiografía de época.
La pregunta no es si él tuvo miedo.
La pregunta es cuántos más están dispuestos a mirar de frente esa misma amenaza. #Trump #IsraelIsTheNumberOneTeroristOrganisation
Pues eso, votas con el estómago, y salen monstruos. Si le faltan votos se los roban sus amigos en las instituciones electorales. Jueces corruptos dicen que todo está en orden. La izquierda se equivoca si compra la democracia representativa y confunde la teoría con la práctica.
"Las campañas no se ganan con propuestas": el manual del engaño que llevó a De la Espriella a la Presidencia
No fue un desliz. No fue una confesión accidental captada por un micrófono abierto. Fue una declaración pública, franca y descarada, hecha por el propio Carlos Suárez, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella, en una entrevista para Noticias Caracol. Cuando le preguntaron cómo lograron que un abogado penalista sin experiencia en cargos públicos, sin plan de gobierno claro y sin una sola propuesta económica seria alcanzara cerca de 13 millones de votos, Suárez respondió con la crudeza de quien sabe que ya ganó y ya no necesita disimular:
"Las campañas no se ganan con las propuestas (...) para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos".
Ahí está, en una sola frase, toda la verdad que el electorado colombiano no quiso ver durante meses: no le vendieron un proyecto de país. Le vendieron un show.
Abelardo de la Espriella no llegó a la presidencia como estadista. Llegó como presentador de televisión que encontró el escenario más grande del país. Y lo sabía. Sus propios asesores lo bautizaron como una marca, no como una candidatura. Crearon la "De La Espriella Style", lanzaron una app digital, y convirtieron cada mitin en un concierto de pop: pantallas gigantes, videos con inteligencia artificial, explosiones de pólvora, drones iluminando el cielo, y el candidato saludando al grito de "¡Firme por la patria!" con la camiseta de la selección Colombia puesta.
Esto no es política. Es teatro de masas. Es el mismo método que usan los telepredicadores para llenar estadios y vaciar bolsillos: mover emociones, no razones. Y funcionó. Mientras la izquierda discutía reformas tributarias, salud pública y transición energética, De la Espriella prometía "destripar" a sus opositores, extraditar a Petro, encarcelar a Cepeda y construir megacárceles como las de Bukele. No explicaba cómo. No importaba cómo. Lo que importaba era la emoción: la rabia, la venganza, la ilusión de que alguien finalmente iba a "peinar" a los de siempre.
La retórica vacía del "corroncho" millonario
De la Espriella supo leer perfectamente el resentimiento de una élite bogotana que lo miraba por encima del hombro. Se autodefinió como el "corroncho" que iba a poner en su lugar a los "cachacos" de la capital, usando el mismo lenguaje despectivo que antes le habían tirado a él. Vendió su riqueza ostentosa —sus carros costosos, sus vinos exclusivos, sus trajes Louis Vuitton— no como vulgaridad, sino como prueba de éxito, exactamente como hizo Donald Trump.
Y la gente compró el personaje. Compró al litigante millonario que prometía aplicar "todo el peso de la ley" contra quienes odiaban. Compró al boxeador que en cada discurso tocaba su bíceps derecho como si fuera a lanzar un golpe. Compraron la fantasía de que un hombre que nunca había administrado ni una alcaldía podía "arreglar este platanal en ocho meses".
Pero nadie le pidió el plan. Nadie le exigió los números. Porque, como dijo Suárez, las campañas no se ganan con propuestas.
El precio de votar con el estómago
El problema no es que De la Espriella haya usado el método. El problema es que funcionó. Que cerca de 13 millones de colombianos prefirieron un espectáculo a un debate, un insulto a una política pública, una promesa de venganza a una hoja de ruta de desarrollo. El problema es que cuando un candidato admite abiertamente que no necesita propuestas para ganar, y aun así gana, le está enseñando a toda una generación de políticos que el engaño emocional es más rentable que el trabajo técnico.
Carlos Suárez, con su honestidad brutal, reveló el secreto de la cocina: la democracia no se ganó con ideas. Se ganó con manipulación afectiva. Con la misma lógica con la que un televendedor te vende un producto que no necesitas apelando a tu miedo, con la que un pastor estafador te pide diezmos prometiendo milagros, con la que un influencer te vende una vida perfecta que no existe.
De la Espriella fue, durante toda la campaña, un producto de marketing político. Su estratega lo diseñó como marca, no como líder. Le copió el tigre a Milei, el espectáculo a Trump, la mano dura a Bukele, y el patriotismo de cartón a Bolsonaro. Todo importado, nada propio. Todo emoción, nada sustancia.
A lo que hay que añadir lo que ya tenía: es supremacista, cree en la familia patriarcal, quiere controlar los medios, despliega militares y paramilitares, miente compulsivamente sobre la realidad, anula cualquier proceso de deliberación, quiere prohibir partidos y el ejercicio del voto, articula una narrativa anticomunista.
Razones por la que muchas personas negaban, hace unos años, que Donald Trump era fascista (vía Jason Stanley):
-"Es antiguerra".
-"No tiene un grupo paramilitar a su servicio”.
-"No ha negado el resultado de unas elecciones".
-"No lanza al Departamento de Justicia contra sus oponentes".
-"No intenta reescribir la historia en las instituciones, museos, etc".
En los últimos cinco años, particularmente desde principios de 2025, estos argumentos se han convertido, uno por uno, en papel mojado.
Marruecos, España, Trump: Geopolítica neofascista | El Comentario de Monedero
¿Es la crisis migratoria en Ceuta solo un problema de fronteras o forma parte de un tablero geopolítico mucho más grande?
El politólogo Juan Carlos Monedero analiza las verdaderas intenciones de la administración de Donald Trump en su pulso global contra China, el intento de control de los pasos marítimos estratégicos como el Estrecho de Gibraltar y el papel que juega el gobierno de Marruecos en esta ecuación.
Desde el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz hasta las presiones sobre la Unión Europea y el papel de la extrema derecha internacional.
Esta semana en #LargoAliento nos acompaña Juan Carlos Monedero @MonederoJC, politólogo y exdirigente del partido español Podemos. Hablamos de TRUMP Y LA MUERTE DE LAS DEMOCRACIAS; y de la necesidad de releer a Marx en estos tiempos en que la democracia/capitalista/liberal ha entrado en crisis.
Si @IdiazAyuso, la del ático y los salvajes indios, si @cayetanaAT, la que vino a México a salvar la soberanía subordinándose a Trump, si Nacho Cano y sus Malinches explotadas vinieron a México a reírse del país ¿no es lo correcto reírnos nosotros de ellos, de Hernan Cortés y los actuales neofascistas? Te esperamos en un cabaret político con ls reinas chulas. Me recuerda mis años en Alemania y el respeto a esa tradición tan de Brecht.
Y ladrad, ladrad. En México, en Madrid, en Tel Aviv y en Ceuta. Ya sabéis que cabalgamos.
El PP ha pedido a toda su gente que salga a defender a @IdiazAyuso porque saben que lo del ático ha sido la gota que ha desbordado el vaso del olor a podrido. "El que pueda hacer, que haga", dicen que alguien ha dicho. Fernando Savater, aterrado, hasta ha escrito un libro.
Hay que recordar, además de a Ibáñez, también a Georgescu-Roegen, desde finales de los años 1960 y sobre todo en 1971 ('La ley de la entropía y el proceso económico'). Sí, no nos ha faltado comprensión de la realidad sino hacernos cargo de lo que sabíamos.
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¿Sabemos qué está pasando en Venezuela? ¿Tiene razón la derecha que dice que nada ha cambiado? ¿La izquierda mundial y nacional que habla de traición? ¿Trump que la exhibe como trofeo mientras dura su fracaso en Ormuz? ¿Delcy Rodríguez que hace malabares para salvar lo que se pueda del chavismo y corregir errores mientras renuncia al heroísmo que tanto espacio tuvo en la retórica chavista? No está nada fácil mientras EEUU amenaza a Cuba con maneras de cuatrero. Lo que si parece evidente es que va siendo tiempo de organizar, igual que en el resto del mundo, la resistencia frente a los que quieren clausurar la democracia.
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Prácticamente todo lo que plantea aquí Innerarity lo explicó hace 40 años el catedrático de sociología Jesús Ibáñez a quien, por cierto, René Thom, a quien cita Innerarity, visitó en la facultad de políticas y sociología. Brillantez, humildad y compromiso. Ibáñez sigue dando luz en tiempos tan oscuros. Leanlo sin falta.
https://t.co/p8KaijqL2s
El PP ha pedido a toda su gente que salga a defender a @IdiazAyuso porque saben que lo del ático ha sido la gota que ha desbordado el vaso del olor a podrido. "El que pueda hacer, que haga", dicen que alguien ha dicho. Fernando Savater, aterrado, hasta ha escrito un libro.
El Danubio. Pero no hay calentamiento global...
Hubo un tiempo donde, aun siendo verdad que cundía el analfabetismo entre los sectores populares, había gente de derechas inteligente. Hoy, ves a Milei, a Trump, a Ayuso, a Feijóo, a Abascal, a Figueredo, a sus influencer, a sus periodistas... y es inconcebible. Lo único que explica es por qué son mala personas: porque son tontos de remate.
Como siempre, la extrema derecha española no duda en traicionar a España y empequeñecerla con su lectura castradora. Todo lo que hace @Santi_ABASCAL y @vox_es requiere la aprobación de Trump. Calla incluso cuando sus aranceles golpean al campo español. Y si gobiernan, harán con Marruecos lo que les manden. Eso sí, después de derramar algo de sangre, que los bravucones son de gatillo fácil. El grueso de los marroquíes que entraron ya han regresado a su país. ¿Imaginamos qué hubiera pasado con algún descerebrado hijo de papá de ministro del interior, tomando alguna iniciativa mientras le hubieran llegado las órdenes de Washington? ¿En qué situación estaríamos ahora? @NunezFeijoo, @IdiazAyuso, @Santi_ABASCAL solo piensan en eso de “a rio revuelto, ganancia de pescadores”. En connivencia con la Europa fascista que también nos odia. Las derechas que nos hablan de España desde su pulserita y su bandera de odio. Los adoradores de Franco que trajo a la guardia mora a matar españoles.
¿Tiene necesidad la derecha mexicana
de ser sionista y apoyar el genocidio en Gaza? ¿Necesita caer tan bajo? Le ocurre como a todas aquellas derechas que no ganan elecciones y se echan en brazos de EEUU y la locura de Trump. Y como saben que no van a ganar jugando limpio, se entregan a las mafias que compran votos, usan IA y algoritmos, mienten en los medios y sueñan con jueces prevaricadores. Es decir, prefieren vaciar la democracia antes que gobierne la izquierda.
Preciso, documentado, valiente, este texto revela la verdad incómoda sobre la guerra de Gaza: con toda lo dolorosa que fue, no fue un genocidio. Mi reconocimiento al autor y a la revista @nexosmexico
Me gustaba más pensar que nos gobernaban reptilianos venidos de otra galaxia enmascarados como humanos que lunáticos que viven en el siglo XVI o mentirosos que nos quieren devolver a la Edad Media.
Salvo los que ven claro que todo lo que no haya sido tomar las armas es traición (y que no contemplan nada parecido en sus países), no hay valoración posible hasta que avancen las cosas y se perfile hacia donde va el proceso. Si la revolución bolivariana continúa o retroceden Creo que haber evitado una masacre ha sido lo correcto en ese primer momento. La valoración política la va a dar el posterior desarrollo. Lo que no quita que tiene razón Britto y Venezuela debe ir articulando formas de resistencia.
Yo creo que la izquierda no necesita más mártires. Es evidente que, como hicieron en Irán, Trump podría descabezar a toda la dirigencia chavista y, también, bombardear algún barrio popular o tumabr los pozos de petróleo en funcionamiento. ¿Con qué habrían sostenido la resistencia en Venezuela? Y no olvidemos que la ocupación de EEUU tiene muchos aliados dentro. Han devastado Gaza ¿ha pasado algo? Es verdad que no hemos visto el heroísmo de Allende ni de Sandino ni de Zapata ni del Che, pero esa épica del martirio ¿serviría hoy? Supongo que si alguien brinda el ejemplo aprenderemos. Sé lo que es que te persigan, así que no pido a nadie heroicidades. Venezuela todavía tiene alguna posibilidad de volver a levantarse. Si tocan esa nota, si salvan el proceso bolivariano, la actual nota de derrota tendrá sentido. Sobre las ruinas, sobre una guerra civil, sobre el gobierno de María Corina Machado sostenido por los EEUU y una invasión militar no cabrían muchas alternativas. Saber cuándo se ha perdido es inteligente (lo hizo Chávez en 1992).
Quedarse en la derrota tampoco será la solución. Porque, entonces sí, todo lo que ha pasado desde el 3 de febrero estará mal. Willy Brandt se lamentaba 30 años después no haber tomado las armas contra Hitler en 1933. Hacerlo hoy en Venezuela ¿les ayudaría a ellos y al mundo? Corresponde a los venezolanos marcar el rumbo de su propio país. Y que cada uno de nosotros, en los nuestros, haga todo lo posible para que los Trump y sus colaboracionistas no se salgan con la suya.
Quizás sea irresponsable escribir esto. Pero es una idea que me ronda hace un tiempo, incluso he discutido con mi familia en varias ocasiones. Si Venezuela le hubiera plantado cara a Estados Unidos, tal vez el mundo estaría viviendo una historia muy distinta a la que vivimos hoy.
Quizás, si Venezuela hubiera resistido sin titubeos, no habría estallado después el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Soy de las que piensa que cuando una nación se planta, por pequeña o vulnerable que parezca ante el poder, obliga al imperio a medir sus pasos antes de arremeter contra un adversario que podría resultarle mucho más costoso. Tal vez aquel misil jamás habría caído sobre una escuela iraní. Tal vez Estados Unidos no estaría hoy asfixiando genocidamente a mi pueblo, ni asistiríamos a este nuevo macartismo, esta cacería de brujas reeditada, esta persecución sistemática contra quienes simplemente incomodan al Imperio.
Lo ocurrido aquel tres de enero fue un precedente que Washington supo capitalizar, porque se lo permitieron, porque sintió la impunidad de actuar sin consecuencias. Y actuó. Si Venezuela hubiera resistido, es probable que también hubiéramos perdido a nuestros héroes, pero no habría sido en vano, como me temo que sí lo fue.
Y ahora, al ver esta imágenes, no logro contener un desprecio profundo. Yo no deseo que el mundo llegue a sentir por mi país lo mismo que hoy siento al verlas. No quiero que nos recuerden como el pueblo que se rindió sin luchar.
Por eso toca vencer. Toca luchar. No hay otra opción posible. Para no cargar jamás con la humillación de haber sido cobardes.