Nos preocupamos de la salud cuando llega la enfermedad, empezamos a cuidar nuestras relaciones cuando están a punto de romperse y necesitamos tiempo cuando ya no lo tenemos. Qué importante es aprender a priorizar las cosas en la vida y distinguir lo importante de lo secundario.
📰 "Es inútil intentar transmitir con palabras el impacto y el dolor que la pérdida de nuestro compañero, de nuestro amigo, Fran Ruano tiene en todos los que trabajamos con él". A Fran. ✍ @manolocastillo https://t.co/CbrF8W3c4B
Imposible vivir la vida en constante seguridad. Tenemos que tener la audacia, el coraje y el valor de tomar decisiones. Hay que asumir que tenemos que vivir en permanente duda. La duda forma parte inevitable del pensamiento y de nuestro modo de vivir y comportarnos.
A menudo, la dicha reside en un pequeño gesto amable. Una sonrisa, el saludo de un desconocido, una expresión cariñosa, un gracias, ver a alguien entrar por la puerta o el buenos días del cartero. Puede que en la vida no importe tanto lo que se hace, sino cómo se hace.
«Todos vivimos, en este mundo, a bordo de un navío que ha partido de un puerto que desconocemos hacia un puerto que ignoramos; debemos mostrar, los unos hacia los otros, la amabilidad del viajero».
—Fernando Pessoa | “Libro del desasosiego”
«Todos vivimos, en este mundo, a bordo de un navío que ha partido de un puerto que desconocemos hacia un puerto que ignoramos; debemos mostrar, los unos hacia los otros, la amabilidad del viajero».
—Fernando Pessoa | “Libro del desasosiego”
Hay puertas que son una invitación o una ocasión para el descubrimiento y la búsqueda. Otras, cierran pasos y significan claudicación, imposibilidad o dejar algo atrás. También hay puertas que nos sitúan ante la necesidad de optar entre pasar al otro lado o quedarnos fuera.
Si nos enfocamos en las cosas que no podemos cambiar, nos quedamos atascados en una situación en la que no cambiamos. Mejor centrar nuestras energías en lo que controlamos (nuestras reacciones, actitudes y conductas). Esto nos proporcionará más calma, racionalidad y optimismo.
«Uno piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente».
—Delphine De Vigan | “Las gratitudes”