“A pesar de que el sentido común sostiene que las cosas hay que perderlas para valorarlas,desde mi punto de vista y refiriéndome exclusivamente a una cuestión de respetabilidad personal,el solo hecho de que tengan que «perderme» para «valorarme» es ofensivo,además de fastidioso.”
El famoso dicho popular: «Donde hubo fuego, cenizas quedan», parece regir la vida de muchos adictos afectivos. Aunque en estos casos quedaría mejor decir: «Donde hubo fuego, quemaduras quedan», y a veces de tercer y cuarto grado.